En vez de aprender en la escuela podemos hacerlo en el río a través de elementos y objectos de la naturaleza que encontramos en un bosque.
Es el mejor lugar para diferenciar nombres de árboles, pájaros, las condiciones en las que se encuentra el agua partiendo de los animales que habitan en ella. Podemos distinguir si un árbol es grueso, alto, si sus hojas son caducas, etc.
Los niños y niñas aprenden desde infantil. Muchas personas en el mismo espacio comparten diferentes curiosidades, dudas que puedan surgir mientras exploran por ejemplo, lo que se encuentra debajo de una simple piedra. Qué tipo de animal será, si habita en ese lugar con distintos animales.Preguntas que enfrente de una mesa en un aula no surgen tan fácilmente. Un paisaje de este tipo es un método increíble de aprendizaje.
El segundo punto a resaltar es la asamblea. Los niños al llegar su etapa de primaria, pasan a realizar cualquier actividad individual sin compartir con sus compañeros su forma de pensar o un vínculo más afectivo en el que escuchar una opinión diferente de un compañero no se convierta en una riña, sino en un aprendizaje positivo ya que les ayuda a pensar desde diferentes puntos de vista.
Cuando hicimos el ejercicio de guardar silencio durante unos simples minutos, jamás me imaginé escuchar tantos sonidos en tan escaso tiempo ya que en una hora de trayecto por el río, entre las voces y los ruídos del alrededor, como coches apenas distinguía el sonido de un pájaro. En ese instante, sentí un ambiente tranquilo, en el que se respiraba paz.
Todos estuvimos por un segundo en la piel de un niño, maravillados escuchando el simple viento pasar por delante de nuestros oídos, que el simple sonido de un pájaro se convierte en diferentes aves cantando de distintas maneras, que el agua al chocar con las piedras, emite un sonido muy agradable para nuestros oídos.


